El Arzobispo de Costa Rica Hugo Barrantes, recientemente le hizo la pregunta al Presidente Arias de “qué referente ético tendríamos si quitáramos a Dios de la Constitución, para combatir problemas tales como la corrupción?

No es que tenga cara de idiota... es un idiota
Analicemos:
Lo que usted realmente está diciendo con su pregunta es que usted y todos los seguidores de Dios tienen como única razón para ser éticos, morales o buenos la aprobación, recompensa o castigo de Dios. Eso no se llama ética, se llama conveniencia.
Si usted y sus seguidores sólo se consideran capaces de ser éticos porque tienen alguien que los vigile, recompense o castigue, entonce sólo se puede sentir pena y vergüenza por ustedes.
Si usted está de acuerdo con que a falta de Dios usted cometería robo, violaciones y cuanto crimen haya, entonces esta usted aceptando, a todas luces, que es una persona inmoral.
Si por el contrario, me dice que sin la presencia de Dios usted podría seguir siendo una buena persona, aún sin la supervisión divina, entonces usted acepta el hecho de que Dios no es necesario para que una persona decida ser o no ser ético, bueno o moralmente aceptable.
Si el tener a Dios en “nuestros corazones” como usted dice, fuera una garantía de ser ético o bueno, entonces las cárceles estarían vacías, pues más del 90% de la población carcelaria mundial acepta que cree en Dios y le sigue.

Esta pregunta hecha por el Arzobispo al Presidente Arias, es la pregunta más común que se hacen los creyentes cuando ya no tienen argumento para sostener todas sus falacias: Sino hay Dios, entonces para qué ser bueno? Y entonces es donde hacen la afirmación de que el mundo estaría peor sino existiese el “freno” de Dios y las religiones.
En lo que a mi concierne, ese tipo de pensamiento sólo demuestra el poco respeto y autoestima que se tienen así mismo quienes piensan de ese modo, pues afirman que si Dios mañana se desvaneciera entonces automáticamente se convertirían en personas perversas, sin nada de caridad, generosidad, amor o cualquier otra cosa que, en nombre del bien, se pueda hacer.
Dígame señor Arzobispo: Al hacer usted la pregunta de que cuál sería la referencia ética si quitamos a Dios, sería interesante que nos explique cuál es la referencia ética de Dios de la que nos habla si tomamos en cuenta los hechos supuestos del Dios que usted sigue:
| Números 31:17-18
Donde El Señor su Dios manda a Moisés y a todos sus soldados a matar a cuanto varón y mujer se encuentre con excepción de todas las niñas vírgenes.
Sigamos…
Éxodo 34: 13-14:
Dios reconoce ser un ser destructor, caprichoso y celoso cuando no se le sigue.
Y finalmente una de mis favoritas (por la estupidez del crimen– no así del castigo)
Números 15: 32-36
Donde los hijos de Israel hallaron a un hombre recogiendo leña en el desierto en el día de reposo y como no supieron qué hacer con él entonces Moisés habló con Jehová y éste le dijo:
(35) Irremisiblemente muera aquél hombre. Apedréelo toda la congregación fuera del campamento.
(36) …y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.
De un Dios que se supone es todo amor, me parece que lo correcto hubiese sido al menos preguntarse antes si esa leña que recogía en el desierto, no habría sido para cubrir del frío a su esposa e hijos. |
No, definitivamente su Dios, no es una referencia a seguir cuando de moral y ética hablamos.
Seguramente, en su defensa, usted vendrá a decirnos que los tiempos cambian y que no hay líder religioso (al menos católico) que venga hoy en día con esos castigos por faltar a la ley, porque mi respuesta sería Gracias! Ese es el punto exacto al que quiero llegar:
Usted y todos sus seguidores, finalmente deben aceptar que no importa de cuál ética o moral estamos hablando, lo que importa es que la misma no viene de usted, de su Biblia su iglesia y en última instancia tampoco viene de su Dios. Y deberían de una vez por todas, dejar de insinuar que quienes no seguimos sus creencias o que no estamos dispuestos a seguir consintiendo el poder de la iglesia, no significa que no aspiremos, creamos y sigamos todo lo bueno que pueda exaltar al ser humano.
Habemos muchos, señor Arzobispo que nos esforzamos, siguiendo un simple acto de sentido común y razonamiento, en ser honrados, verídicos y virtuosos sin ligarlo a enseñanzas contradictorias, inmorales y corruptas como las que llevan consigo su libro sagrado, consejos y acciones a lo largo de la historia de la institución a la que usted representa.
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